Saray Casares

MEDITACIÓN - CONTEMPLACIÓN - INTEGRACIÓN

ACCIÓN

INOCENCIA
"Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo"



Gracias inocencia, que me entregas al bosque sin yo olerme a presa ni imaginar al cazador tan cerca…

por mantenerme Alicia en sus días no tan gloriciosos.

Por llorar el horror, acompañada de Cocciante;

que me va el drama, sacudirme las rodillas y seguir corriendo.

Por sentir compasión y aceptar que no entiendo.


Inocencia intacta.


Porque aprendo que en la oscuridad más densa quizás haya un niño exigiendo el amor perdido.

Que ser maestro no es algo que le ocurre a "alguien".

Por enamorarme de la voz de Bambi, ahora sé que fue mi Totem.

Por saber que la verdad siempre es revelada y que puede venir en un paquetito desde Suecia, - entiéndame quien pueda, yo me entiendo-


Esta inocencia que me cuenta que la magia se reconoce y se calla;

y cuál es la diferencia entre sola y aislada.

Porque sé que tener un huerto, en el momento apropiado, te habla de ti;

y que una vez que plantas la semilla no hay que esperar, hay que amar.

Gracias inocencia, que todo lo naces.

Por mostrarme que los disfraces distorsionan cruelmente la realidad.

Porque a veces no perdono, no puedo. Y sigo siendo inocente.


Esta inocencia intacta,


por la que nací libre de todos los cargos, aunque responda por ellos.

Porque me deja de rodillas en un "hágase tu voluntad".

Porque conozco la traición, el desaliento, la culpa y la vergüenza; el orgullo, la envidia, la rabia y el agujero de la tristeza.


Y esta inocencia sigue intacta, y nos deja tan niños al crecernos tanto.


S.C





martes, 31 de marzo de 2015



Leela,

lágrimas fuertes caen por dentro.
Oxigenan cada célula. 
Son sabia medicina, de la ancestral;
provienen de lo que intuye como madre, como útero infinito. 
Y una compresión vasta de su interno rojo y del hijo sin rostro.
La visitan danzas, tambores, pájaros, fuego, tinta negra sobre el estómago, piedra y templo, desierto, sexo,hierba mojada.
La habita un todo que estalla en un alarido de gratitud,
las palmas al cielo,
lo que sabe.

Ignoró por un tiempo tener el tesoro,
escogió su silla favorita y se destinó a respirar hasta que el rayo primigenio la ensartara por el ombligo,
las palmas al cielo, 
y los ojos, sobre todo los ojos.
Siempre hay respuesta para el que implora.

Cae al suelo enamorada, loca,
escuchar es la verdadera acción.
Se le había esfumado tantas veces...
Escucha y paz fundidos, uno.
Nunca pudo bajarse del escenario, porque no subió donde creía.

Rodeada por otras formas ahora Guruji decía:
Escucha,
es tiempo de,

escucha y no digas nada,
escucha y habla,
escucha y acciona,
escucha y no te muevas, que el silencio lo devora todo,

escucha, ¿cómo podrías morir aquí?

Relaja en tensión,
todo abierto en canal, un canal;
tensión de amor.
El que ama nunca sabe qué vendrá.

Leela, cae en golpe seco y dulce enamorada de la escucha,
reveladora de lo eterno;
se insinúa en el núcleo de la prisa,
se manifiesta, cuando sin lugar a dudas, resultaste famélico, 
pero no se puede repetir,
lo que emana sin origen no tiene semejanza.

Es llamado inspiración,
es llamado fuerza universal,
es llamado Ganga,
la partícula que explosionó en todo,
es llamado Dios.